Con los nuevos centros de mecanizado compactos de Heckert para palés de 400 y 500 mm, Starrag ha establecido con éxito nuevos estándares en cuanto a rendimiento y calidad. Un factor clave de estos centros de mecanizado es su elevado grado de rigidez, una característica constante de los conjuntos de marco que se optimiza continuamente en el campo de pruebas. Los usuarios finales se benefician de una mayor productividad y de resultados de mecanizado de alta calidad.
Han pasado casi dos años desde que Starrag presentó sus centros de mecanizado horizontal, desarrollados íntegramente desde cero: el Heckert L40 (módulo de línea para palés de 400 mm) y el Heckert H50 (cuatro ejes para palés de 500 mm). Gracias a su concepto modular, en poco tiempo se lanzaron otras variantes, como la X40/45 de cinco ejes y la T45 multifuncional de cinco ejes.
Durante el desarrollo de esta serie, la empresa con sede en Chemnitz se centró ante todo en lograr una alta productividad por unidad de superficie. Este enfoque fue sin duda un éxito, como lo demuestra la reducción de hasta un 30 % en el espacio necesario para las máquinas y el aumento del 15 % en la productividad. En segundo lugar, los desarrolladores prestaron especial atención a garantizar una alta calidad constante en la ingeniería mecánica, una cualidad que los usuarios de las máquinas Heckert llevan muchos años valorando.
Característica de calidad: «Rigidez»
Los nuevos centros de mecanizado compactos destacan por su alto nivel de rendimiento, fiabilidad de proceso y precisión a largo plazo. Como requisito básico para lograr estas características, un alto grado de rigidez constituye un componente esencial del concepto de diseño. La rigidez es una característica cualitativa fundamental, especialmente en los conjuntos de estructuras, es decir, en bancadas de máquinas, columnas, mesas y unidades giratorias, y resulta necesaria no solo para el corte de alta resistencia, sino también para el mecanizado de materiales exigentes y el fresado de alto rendimiento de materiales ligeros, como los que se utilizan habitualmente en la construcción aeronáutica.
Los diseñadores y los técnicos de la planta de Chemnitz colaboraron estrechamente durante el desarrollo de los nuevos conjuntos de marco, aprovechando sus muchos años de experiencia y los métodos analíticos modernos. Se realizaron numerosos cálculos y experimentos para dar con la combinación perfecta de rigidez, peso y coste.


